La situación podría agravarse a medida que avanza el mes de agosto y llega más población a una provincia que no dispone de grandes reservas de agua. Este es el temor que tiene la Diputación, consciente de la avalancha de ciudadanos que eligen el medio rural para pasar sus vacaciones de agosto, circunstancia que dispara el consumo de agua hasta límites insospechados. La población es tres veces superior a la normal y esto repercute de manera negativa en las infraestructuras que poseen los pueblos, algunos pasan de 50 a 600 habitantes.
"La normalidad impera, pero eso no quiere decir que exista preocupación porque agosto es un mes muy largo y septiembre más. Estamos en un año muy malo, de sequía absoluta, y las reservas suelen escasear a finales de verano", explica el presidente de la Diputación, Javier Santamaría.
En Madriguera, desde finales de junio se han consumido catorce cisternas de 18.000 litros de agua cada una. Los camiones cisterna llegan a los pueblos en función de las necesidades que precisan.
El agua no sobra en Segovia, pero tampoco falta. En comparación con otras provincias los problemas de escasez son puntuales y obedecen a circunstancias que las administraciones han tratado de atajar.
"La normalidad impera, pero eso no quiere decir que exista preocupación porque agosto es un mes muy largo y septiembre más. Estamos en un año muy malo, de sequía absoluta, y las reservas suelen escasear a finales de verano", explica el presidente de la Diputación, Javier Santamaría.
En Madriguera, desde finales de junio se han consumido catorce cisternas de 18.000 litros de agua cada una. Los camiones cisterna llegan a los pueblos en función de las necesidades que precisan.
El agua no sobra en Segovia, pero tampoco falta. En comparación con otras provincias los problemas de escasez son puntuales y obedecen a circunstancias que las administraciones han tratado de atajar.

